Cómo combatir la Procrastinación en Verano

El verano ha llegado, o al menos eso dicen. Se acercan las merecidas vacaciones,  los cambios de rutina, las escapadas de última hora,  tumbarse al sol y no hacer nada, conocer lugares nuevos,  soñar con todo lo que conseguirás a partir de septiembre… Un momento… ¿A partir de septiembre? ¿Y por qué no desde ahora? Procrastinar es común en época estival pero hoy te traigo algunos consejos sobre cómo combatir la procrastinación en verano.

¿Preparado/a…? ¡Comenzamos!

Antes, hablemos un poco sobre qué es eso de procrastinar.

Qué es la Procrastinación

Procrastinar hace referencia a posponer o retrasar una tarea, actividad, proyecto, responsabilidad, etc. a otro momento, para realizar otras que resultan más placenteras o sencillas.

Es decir, dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.

Es una forma de evadir para no afrontar la responsabilidad, el esfuerzo o lo que suponga dicha actividad.

Está claro que cuando pospones cualquier tarea o proyecto es porque hay alguna dificultad que te impide realizarla en ese momento.

A veces, procrastinar de forma habitual puede generar dificultades añadidas y convertirse en una costumbre o hábito. Acabas posponiendo unas tareas tras otras y acumulándolas en la lista de «pendientes». Así no asumes la responsabilidad ni haces nada por conseguir tus proyectos.

Pero esto puede convertirse en una arma de doble filo y acabar produciéndote el efecto contrario.

Causas de la Procrastinación

La Procrastinación puede ser causada por diversos motivos:

La tarea no me gusta. Suele ocurrir cuando es algo impuesto, una obligación o responsabilidad.

-Por falta de tiempo o saturación de actividades.

-Estrés, ansiedad, estado de ánimo alterado, etc. Cuando te encuentras en un momento de mayor dificultad emocional y no te sientes preparado/a para dicha tarea.

Otras dificultades o retos. Si te encuentras en una situación familiar o profesional que ya te exige demasiado, si estás trabajando para conseguir otro proyecto, etc.

Miedo al fracaso o al cambio. Sobre todo cuando se trata de metas o logros personales.

-Por el esfuerzo que implica realizar la actividad.

Entre muchas otras.

Consecuencias de la Procrastinación

Como te decía más arriba, procrastinar puede convertirse en la propia dificultad.

Lo que posponías empieza a convertirse en una carga pesada y empiezan a aparecer síntomas de estrés, ansiedad, miedo, insatisfacción, mal humor, irritabilidad, melancolía, apatía, desmotivación y un largo etcétera.

A veces, el bloqueo y la propia desgana te impide salir de ese estado. Lo que comenzaste a posponer para mantenerte en tu zona de confort se acaba transformando en un lastre incómodo de soportar.

Si llegas a esta situación puede ser buena idea que pidas ayuda.

Cómo combatir la Procrastinación en verano

Por qué se pospone las metas en vacaciones

El verano es temporada de descanso, diversión, de tener esas ansiadas vacaciones, disfrutar, alejar el estrés y dejar las responsabilidades de lado. ¿Verdad?

No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy

Así que no te planteas dedicar tu tiempo de ocio y placer a realizar esa pesada tarea que tienes pendiente para cuando sea el momento… Y ahora no es ese momento… ¿En verano? ¡Ni se te ocurre pensarlo! Mejor lo dejas para septiembre, que es temporada de obligaciones, ¿no?

Sobre todo si supone un esfuerzo extra, si no acaba de gustarte o si no estás aún preparada. Pero eso solo ocurre porque lo enfocas como algo que tienes o que debes hacer.

¿Pospones divertirte o hacer algo placentero? ¡Claro que no!

 

¿Y si aprovechas la energía y el buen rollo del verano para convertir esa actividad tediosa en placentera?

Así cuando llegue septiembre será más sencillo incluirla en tu rutina.

Tipos de Procrastinación en verano

Algunos de los retos que se suelen dejar con más frecuencia para después del verano son los siguientes:

Iniciar actividad física. Eso de “en septiembre voy al gimnasio”

Comer más fruta y verdura. O cualquier versión de comer más sano.

Dejar la coca cola, cerveza o similar.

Entre otros tantos… pero voy a centrarme en aquellos que se relacionan más con mi trabajo y que veo con mayor frecuencia en consulta.

Todos son excelentes propósitos.

Pero si de verdad quieres empezar a cuidarte, porque al final esos objetivos van destinados hacia esa meta, ¿no? , ¿qué te lleva a retrasarlo a septiembre?

Posponer esos cambios tan importantes no es más que otra excusa para seguir anclado/a en la zona de confort,  y corres el peligro de continuar retrasándolo.

Qué más da si estás de vacaciones, si vas a salir de viaje o te toca trabajar mientras otros están descansando, si hace mucha calor o si ha tocado un verano fresquito… Si lo que quieres es empezar a cuidarte, no se me ocurre mejor momento.

Durante el verano seguro que sueles dedicarte más tiempo. Haces lo que te gusta, te liberas de tareas tediosas, de responsabilidades… y escuchas lo que necesitas. Te vas de viaje, descansas, te relajas… ¿Verdad?

Entonces, ¡ya te estás cuidadando! Solo tiene que introducir pequeños pasos que te impulsen a tu objetivo.

Si aún no te he convencido…

Razones para no posponer tus metas

  1. Tus hábitos cambian como respuesta a la temporada. Aprovecha la oportunidad para incluir algunos pasos hacia tu reto. Será más sencillo si los incluyes como novedad.
  2. Tienes la energía recargada y dispones de más tiempo libre.
  3. El verano te ofrece oportunidades únicas para experimentar hacia tu nuevo reto. Esto te puede ayudar a adherirte a los cambios y que la continuación en septiembre sea más cómoda.
  4. Implica a tus amigos o familia si estás de vacaciones con ellos. Será más divertido y todos ganaréis en salud.
  5. Aprovecha el impulso del momento. Si es ahora cuando tienes las ganas de hacer el cambio, ¡hazlo!
  6. En verano sueles tener menos estrés y dificultades. Si pospones a septiembre puedes encontrarte otros retos; como la adaptación a la rutina o los propios cambios de la nueva temporada. Corres el riesgo de volver a posponer.
  7. En temporada estival se conecta mejor con las necesidades propias ya que estás más descansado/a, disfrutas del momento y no tienes tanta presión ajena.

Seguro que ya has decidido que este verano no vas a procrastinar, ¿verdad?

Cómo dejar de posponer tus objetivos

  1. Para comenzar cualquier reto, lo primero que tienes que tener en cuenta es que requiere paciencia y esfuerzo. Poco a poco irás avanzando. No importa si eres principiante en autocuidado o si ya has iniciado algunos cambios. Solo tienes que adaptar los pasos.
  2. Elige un reto, con el que te sientas más animado/a. Ya sea julio, septiembre o enero, empezar todo a la vez es imposible. Ya sabes; “el que mucho abarca…”
  3. Define el objetivo que quieres conseguir. Te aconsejo que sea lo más concreto posible, realista, ajustado a las posibilidades, etc. Ejemplo: “voy a caminar tres veces a la semana”.
  4. Describe los pasos que vas a dar para conseguir el objetivo final. Para ello define pequeños pasos, empezando por el más sencillo.
  5. Utiliza recursos propios y del entorno. Aquellos que más te gusten o que creas que pueden ayudarte.
  6. Si quieres, cuenta tu reto a alguien cercano. Quizás se anime a acompañarte. Y cualquier actividad en compañía se hace mucho más divertida.
  7. Se flexible y comprensivo/a contigo. Estás empezando y las recaídas son normales. Si un día no sigues el planing marcado, no pasa nada. Continúa, es un proceso. Si sigues adelante te irás adaptando mejor. Si ves que es demasiado complicado y que algo no funciona, vuelve al planing y revísalo. Quizás encuentres cambios que aplicar.

Revisa este post sobre cómo llevar a cabo los nuevos propósitos.

Ya conoces los beneficios de empezar retos en verano y también tienes recomendaciones para comenzar ya.

Ahora te dejo algunas ideas que pueden impulsarte.

Consejos para no procrastinar en verano

Si tu reto es la actividad física

Si viajas a un entorno natural, como la playa, puedes comenzar a hacer actividad física en el mar o la piscina. Es refrescante, divertido, suele realizarse en grupo y es una buena alternativa para comenzar a mover el cuerpo sin notar mucho la carga. También puedes caminar por la arena, investigar senderos en bicicleta, hacer alguna excursión en grupo y muchas otras alternativas. La cuestión es estar en movimiento y apreciar los beneficios que ello te aporta.

Cómo empezar a cuidarte en verano. Si vas a la montaña, los senderos que van cerca de algún río puede ser un buen comienzo. Busca los de menor dificultad, si estás empezando, y que el entorno sea agradable. Ve preparado/a con agua, algo de comida, etc. Es muy probable que si tienes un embalse cerca, haya actividades programadas; remo, piragüismo, windsurfing, paseo en canoa, etc. ¿Sabes que en temporada de Perseidas puedes pasear en canoa y disfrutar del espectáculo en mitad del agua? Es una maravilla…

No te preocupes, que si tu destino es de interior seguro que vas a caminar mucho… Querrás visitar todos los monumentos y lugares de interés, recorrer los rincones más famosos y descubrir la ciudad, así que la caminata está asegurada. De todas formas, cualquier ciudad ofrecerá multitud de opciones para hacer actividad física. ¿Y si vas a uno de los parques que más te gusten de la zona y caminas por allí a primera hora de la mañana?

¡Dependerá un poco de la ciudad donde estés y lo que te transmita su ambiente! ¡Y por supuesto, de lo que te guste el riesgo! 😉

Muévete, disfruta de un verano activo lleno de experiencias divertidas.

Mi momento favorito para cualquier actividad es la mañana. Y en verano, más aún. Te activas para todo el día, aprovechas la primera luz de la mañana que es fresca y liviana.

También puedes esperar al atardecer aunque puede que llegues demasiado/a cansado/a y ya no tengas energía.

Elige el mejor momento para ti pero intenta seguir una pauta y establecer un horario, eso te ayudará a la planificación y evitará que te saltes pasos.

*Por favor, recuerda no practicar actividad física en las horas más calurosas, mucho menos si son al aire libre y si estás haciendo la digestión.

Si tu reto es comer más sano o beber menos coca cola, cerveza…

El calor invita a tomar bebidas frescas y comidas ligeras. Es una oportunidad única para incluir alimentos diferentes. Además,  seguro que cambias tus hábitos de alimentación y comes a deshoras, en bares, recetas diferentes…

Aprovéchalo para experimentar sabores, alimentos, y tentempiés diferentes. Te propongo: batidos con jugos naturales de frutas (batido de frutos rojos, sorbete de sandía, gazpacho de melón…). Son ideales para hidratarte después de hacer actividad física o si estás en la playa pasando el día. Te aporta agua y nutrientes. Hazlo divertido y mezcla tus frutas favoritas. ¡Incluso puedes congelarlas previamente y hacer sorbetes cremosos!

Cómo comer sano en verano Utiliza esos jugos y zumos para sustituir alguna coca cola o cerveza o aquella bebida que te has propuesto disminuir. No significa que desaparezca de tu vida por completo, pero puedes empezar a reducirla o dosificarla a cuando realmente te apetezca. Así irás progresando poco a poco.

Disfruta de los productos de la zona y si estás cerca del mar, consume pescado fresco y marisco. En ensaladas, brochetas, en la barbacoa, al espeto… ¡Como más te guste! En bares y restaurantes suelen ofrecer productos locales, arriésgate y pide algo distinto a lo habitual. Elige de la carta lo que más te guste pero que al mismo tiempo cumpla con tu reto.

Recuerda disfrutar de la comida. Es un placer, y así debe seguir siendo. Incluye tus alimentos favoritos y haz con ellos recetas diferentes, originales y que te motiven para seguir curioseando combinaciones. Cuando te reúnas con amigos y la comida esté presente, céntrate en disfrutar de la compañía. La comida es solo el maridaje, lo importante es charlar, divertirte y sentir el cariño de tu gente.

La cuestión es experimentar, probar, disfrutar con todos los sentidos.

El calor intenso y las digestiones pesadas no son buenas compañeras. Es preferible que comas muchas veces al día en pequeña cantidad.

Y no te olvides de hidratarte. Es una recomendación obligada cada comienzo de verano, y por eso no podía faltar.

¿Y si vas con tu pareja o amigo/a a un taller de cocina? Puede ser una actividad fantástica de ocio durante las vacaciones, sin importar si está en tu ciudad o de viaje. Imagina que estás en algún pueblo de la costa de Cádiz, ¿te gustaría aprender a cocinar el atún rojo? Seguro que encuentras lugares estupendos dónde te enseñen distintas formas de prepararlo.

Se me ocurren multitud de ideas… Y aquí tienes otras con muy buena pinta 😉 http://www.foodiecadiz.com/servicios

Hasta aquí las recomendaciones de hoy.

¿Qué te han parecido? ¿Crees que te pueden ayudar? ¿Te sumas a un verano sin procrastinación?

Comparte con tus amigos y en tus redes sociales si te ha gustado o crees que puede servir de ayuda.

¡Cuéntame cuáles son tus retos y cómo vas a ponerlos en práctica este verano! Si quieres consejos personalizados no dudes en escribirme.

¡Nos vemos pronto!

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